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miércoles, 22 de julio de 2015

Perderte el respeto.

Ya no se respetan los días como hoy.

Yo creo que estoy viejo para esto de berrinches de corazón; La saliva se me ha terminado de la boca como para querer compartirla contigo.

Cada vez que hablo, es más bien un eco, que hace un hueco en lo más ausente de la pared más indiferente de mi casa…

¡Por eso ya no tengo tiempo!; Mi carne se pone a cocer cuando visualizo la posibilidad de recaer en ese vals repetitivo y monotemático, ¡El amor es para vagos, mocosos, mequetrefes y malvivientes!; Los besos son para los que aun tienen piel, para los que tienen músculo aferrado al hueso… Yo tan solo soy remansos de cartílago, pus y polvo.

Mis sentimientos  se hundieron en bacardí blanco, lo más parecido al cariño, solo se lo tengo a él.

Y tu me invitas a que de nuevo, me coloque el lápiz afilado en el pecho y que corra como desquiciado entre un campo minado, ¿En serio me invitas a que vuele en mil pedazos?, ¿Otra vez?.

Creí que conocía el veneno, pero tu espina es la mas toxica que me ha tocado ver. ¡Huye!, ¡Corre!, ¡Salta!, ¡Ten miedo de  mi!, ¡Vuela!

Pero... ¿Y si vuela?, ¿Podría haber aprendido a volar con ella? 

viernes, 28 de febrero de 2014

Yo no pedí los disparos.

La nostalgia es una compañera que tiene muchas cartas falsas bajo la manga. Ella sabe que ya poco me interesa; Que con esta continua serie de intentos, recaídas, lamentos, y mentiras, ya la boca se me va entumiendo y resecando al punto máximo de solidificación.

La rutina mata al hombre, el transitar con los mismos zapatos por las mismas avenidas, va destruyendo la idea dentro del concepto mismo; Va matando la rima y la esperanza de que existe un mundo moldeable que se puede manosear. La realidad amordaza, apachurra, deshilacha, condensa, enlata, etiqueta y pone en distribución comercial a la loquera de la juventud y la convierte en cotidianidad.

Los disparos de amargura relampaguean uno a uno, como luces entrelazadas con las estrellas del parco firmamento. Yo no pedí ser confinado a un momento, si el momento en mis sueños pareciera engrandecerse y volverse  eterno… o casi eterno; Menos liquido y con un toque de sabor limón.

Todos tenemos tiempo para sentirnos importantes; Pero el tiempo no le ve importancia a cuidarme a mí. Deja que salga la luna, deja que se esconda el sol, deja que el mismo muerto sea quien me cobije con su alma hoy.